Hablamos tanto del caos. Incluso, podemos hablar de lo caótico que es el trabajo, de lo caótico que es ordenar mi casa, de lo caótico que es mi familia, de lo caótico que son mis pensamientos…
Pero, ¿te has preguntado qué dice el caos de ti?
Si el caos fuese una persona, ¿Qué diría sobre ti? ¿Diría lo mismo? Pero qué caótica es esta persona, pero qué ansiosa que es, ¿porqué se expone a estas situaciones que no le hacen bien?
¿Qué dice el caos de mí cuando digo que mí vida es un caos?
Entonces, ahí es cuando todo el mundo que yo había creado en mí cabeza, de repente, queda patas para arriba. Colgada, viendo como todos los muebles están pegados al techo, como mis pelos quedan en punta, y como toda la sombra y la oscuridad de una puerta, queda arriba, y la luz por debajo.
¿Qué pasa cuando el caos pasa a ser la pregunta de mí respuesta? Cuando el caos ya no es una consecuencia, sino es el propio origen.
Cuando comenzamos a invertir nuestras preguntas, la sombra ocupa otro lugar. De repente, estamos llevando luz a una área de nosotros que siempre estuvo oscura.
Un ejemplo más sencillo es, ¿qué tal si la tierra estuviese en el cielo, y el cielo en la tierra?
Es muy caótico pensar eso, ¿no?
Cuando somos nosotros que generamos este estado « caótico », es más fácil verlo.
Porque cuando nos sorprende, es como que nos ahogamos en la situación, ya estamos en el fondo del mar tratando de respirar, nadando con todas nuestras fuerzas para llegar a la superficie.
Pero algo que entendí, es que cuando estamos en ese caos, es como que nuestro propio cuerpo quiere liberarse, quiere sentirse y quiere expandirse. Por lo tanto, si dejamos de ver ciertas situaciones, como ataques hacia nosotros, como si algo o alguien quisiera hacernos daño, y damos vuelta esa situación (la ponemos « patas para arriba »), vamos a poder ver una luminosidad tan grande, que en un instante te llenará de calma.
Calma…Caos…
Mmmm, veámoslo desde la numerología.
C + A + O + S = 3 + 1 + 6 + 1 = 11
- N° maestro en numerología.
- Inicios.
- Es un pensamiento, un impulso, es la idea o intención detrás de una semilla.
- Representado en el Tarot como « La Fuerza »
- Energía acuariana
C + A + L + M + A = 3 + 1 + 3 + 4 + 1 = 1 + 2 = 3
- Representa la trinidad, el espíritu santo.
- En el tarot, si tomamos el número puro formado, el 12, está representado por la carta de « El Colgado ».
- Habla de la escucha, la sabiduría interna.
- Es la creación pero más avanzada.
- Es la madre. Conexión con el origen de la creación, conexión con el todo.
- Energía geminiana.
Interesante ¿no?
Ahora de repente le encuentro sentido, a como a veces me ha sucedido, poder atravesar el caos. Y esto quiere decir, no tratar de controlar el caos, sino dejarlo ser, escucharlo, sentirlo, no intentar nadar, prestar atención a todo lo que se presenta. Y eso va a generar una luz, un espacio dentro de ti que pide escucha, que te susurra y te dice « no tengas miedo, vé dentro de ti ». La calma aparece, y todo se ordena, yo me ordeno, y consecuentemente, mi entorno cambia.
¿Cómo atravesé el caos?
Me es muy difícil elegir una situación. Porque cada una fue muy diferente y especial. Incluso, fueron momentos « caóticos » que luego de años, ya estando fuera del caos, aún sigo aprendiendo de ello.
Creo podría hablar de mi último momento caótico, y ese sería cuando tuve los comúnmente llamados « ataques de pánico » (creo que ahora, les llamaría « el pánico amoroso », o « calma impuesta », algo por el estilo).
En el momento, se sufre como un ataque, como si tu propio cuerpo y tus deseos de vivir, no están yendo hacia el mismo objetivo. Uno quiere liberarse, y el otro quiere seguir controlando.
En mi caso, todo mi cuerpo…brazos, piernas, ojos, cabeza. No podía hablar, no podía pestañear, solamente podía sentir como el aire que entraba me clavaba cuchillos en mis pulmones. Cada vez que intentaba respirar, era como exhalar, y mi cuerpo no retenía nada, quería apagarse y dormir.
Claramente, mis deseos de volver a controlar el habla, de volver a mover mi cuerpo, eran mi prioridad.
Pero cuando deje de controlar, confié, y me dije « aquí me entrego ». Entendiendo que todo lo que controlaba, en realidad nunca lo controlé. Soy más que mi mente.
En un segundo, sentí que el aire que entraba me relajaba el pecho. De repente, el aire que venía respirando, no era el mismo.
¿Cómo fue que el mismo aire que respiraba, de repente cambió en el momento en que yo me relajé?
*Claro ejemplo también de cómo nuestro interior cambia nuestro exterior.
Entonces, ese « nuevo aire » me llenó los pulmones, y ya no sentía que me acuchillaba, era un aire dulce, tibio y relajante. Así, me di cuenta, que había atravesado el caos, y del otro lado había más vida, más luz, más claridad de la que yo nunca me hubiese imaginado.

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