El fallecimiento de mi abuelo me dió vida

A veces tratamos de ir contra la corriente, queremos hacer felices a los demás, queremos ser vistos y que los otros nos vean por nuestras buenas acciones. 

¿Qué pasa en mi interior?

Estamos buscando amor, estamos buscando la paz, estamos buscando que la violencia deje de existir, queremos generar un ambiente de cordialidad y de amor pleno.

¿Qué está oculto?

El abandono, no soportamos la soledad, queremos estar con otros por qué no queremos estar con nosotros mismos. Buscamos aquel amor que nunca nos enseñaron, buscamos un amor que nunca supimos darnos a nosotros y por ende pasamos nuestra vida dándoselo a los demás.

¿Qué es lo que pasa cuando alguien fallece?

Despierta un dolor que no sabíamos que teníamos adentro, nos recuerda que no tenemos control y nos recuerda todo lo que nunca supimos darnos. Cuando un alma desencarna, y especialmente en nuestro árbol familiar, crea una red directa con el más allá. Como que aquella red que nos une por la sangre, ahora es más profunda, nos une con el éter. 

Las líneas del árbol genealógico son redes energéticas que mantenemos con nuestros antepasados, donde todo el dolor, la alegría, la amargura, las adicciones, la soledad, el amor propio…todo viaja de generación en generación.

Por eso, cuando falleció mi abuelo, sentí alivio. Alguien o varios en mi familia, decidieron soltar, decidieron dejar ir. Ese acto, es un acto de amor propio, porque nos damos cuenta que el amor lo tenemos dentro, no está afuera, no está en una persona física ni en algo material, lo tenemos dentro.

Dentro de nosotros viven nuestros antepasados, y es así como los honramos, transformándonos y amándonos, así como los árboles necesitan de la tierra, y los pájaros aman cantar bajo el sol. 

Gracias abuelito, gracias abuelita, ahora son mis alas que me protegen y me ayudan a emprender vuelo en esta vida.

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