Tal como una pelota de luz que va rebotando entre las paredes dentro de un cuarto. Ilumina un rincón que estaba oscuro, para darse cuenta que tiene que ir al lado opuesto, llevando la luz a toda la habitación.
Al iluminar una zona oscura nos damos cuenta que otra debe ser iluminada, y así sucesivamente, hasta que el cuerpo se da cuenta que siempre estuvo en la luz, que nunca hubo oscuridad.
Somos seres que estamos constantemente rodeados de luz, pero la mente no puede comprenderlo, ni tampoco le funciona. Para poder llegar a una meta necesitamos adaptarnos a la mente, pero sin dejar que esta nos controle.
Tenemos que saber jugar el juego de la mente, es la única manera de avanzar en lo que queremos lograr en esta vida.
Comprender que somos seres que estamos constantemente rodeados de luz, solo llevará a que la mente se confunda y no sepa dónde partir. Al darle focos de oscuridad, lugares donde debe cumplir una función y llegar a una pequeña meta, le permitimos a la mente sentirse útil y así poder avanzar.
Pero no nos olvidemos que nuestra alma, nuestro interior, ya está en la luz, ya tiene toda la información y el conocimiento que necesita, solo depende de nosotros ser conscientes de ello y no dejarnos tomar por la oscuridad que la mente puede ver.

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